Daisuke Niwa es un chico aparentemente normal y corriente, pero en realidad se trata de un Niwa, y ha heredado la maldición genética de su familia, por lo cual, después de su cumpleaños número 14, su "gen de amor" se activa: siempre que Daisuke experimenta sensaciones de amor o intimidad, se convierte en el legendario ladrón Dark. Daisuke es un chico enamoradizo y bondadoso, que no tendrá reparos en ayudar a quien se lo necesite. Ahora que Dark "ha muerto" sigue una vida normal junto a su doncella divina; Riku.

Dark Mousy es un ladrón de obras de arte, que se reencarna en Daisuke Niwa. Dark parece un mujeriego sin sentimientos al que no le importa nadie, pero en realidad es un bonachón que termina cogiéndole especial cariño a Daisuke, y llega a nombrar a su gran y único amor, Rika, la abuela de las Harada.

Es la hermana mayor de Risa Harada. Es una chica muy inteligente y amable con todo el mundo, además sabe cocinar muy bien y es una gran deportista. Al principio, parecía no estar interesada por ningún chico, pero finalmente termina enamorándose de Daisuke Niwa, y empezando una relación sentimental con él muy bonita.

Risa es la más pequeña de las gemelas Harada. Actualmente existe una intimidad sutil entre ella y Satoshi Hiwatari, aunque ella todavía ama a Dark. Aunque al principio Risa es un poco superficial y risueña, se convierte en una muchacha más adulta, más fuerte e inteligente, ya que su amor inicialmente vacío por Dark aumenta.

Satoshi Hiwatari es el compañero de clase de Daisuke. Era bastante antisocial, y serio, pero después de lo ocurrido con Krad y Dark, ha cambiado, sigue siendo el mismo de siempre pero más amable, y sociable. Parece sentir algo por Risa aunque no está muy definido, es el mejor amigo de Daisuke, y sigue destacando por su notable inteligencia.

Krad es la otra mitad de Dark, juntos son uno, la luz y la oscuridad. Pese a su amable apariencia, en el fondo es como un demonio y no le importa matar a cualquiera que se cruce en su camino.
Al igual que Dark en Daisuke, Krad se reencarna en Satoshi.

 

 


 

 

2.1.07


Riku y yo íbamos de camino al cine, sonrientes y a la vez tristes por lo que había pasado, pero confiábamos en que todo saliera bien, que Dark pudiera conseguir lo que quería... y Daisuke volviera a ser un chico "normal". Aunque... Dark... no, no podía ser tan egoísta, no podía volver a ser aquella chica caprichosa y mimada que sólo pensaba en su felicidad.
-¿Ya sabes que película veremos?- le pregunté a mi hermana con su mano aún cogida.
-Sí, una de miedo que me han dicho que está muy bien.-me respondió, sonriendo ampliamente.
-¿De miedo? ¡Noo! Seguro que termino como en las demás, ¡y esta noche no podré dormir!-
-¡No seas exagerada, Risa!-exclamó riendo.
-No lo soy, pero bueno, esta noche duermes conmigo, ¡o no podré siquiera cerrar los ojos!-
De repente, una pluma blanca cayó unos pasos más adelante.
-Riku...- dije mirándola.
-¿Risa?-preguntó, luego me tomó por el brazo.
Me acerqué a recoger la pluma y noté que Riku se giro sobre sí misma, elevando la mirada. Me incorporé y miré hacia el mismo sitio, y allí estaba... ¿el... Dark blanco?
-Risa.-Riku me sujetó fuerte, mientras lo miraba con el ceño fruncido. Las dos pensamos lo mismo: huir, pero más rápido de lo que esperábamos, ese Dark blanco me tomó por el otro brazo, y me ascendió con él.
-Lo siento, pero creo que tenemos "una cita".- me susurró al oído.
-¡Suéltame! ¡¡Riku!!- grité desesperada.
-¡Suéltala!-Exclamó Riku, luego intentó pegarle una patada pero la esquivó y me cogió por el cuello mientras me acercaba a él.-¡Risa!
Después de intentar, sin éxito, que me soltara, me llevó a un lugar aún más alto, donde apenas podía divisar a Riku. Por un momento pensé que moriría, el Dark blanco me soltó, y cuando apenas estaba a unos metros del suelo, volvió a cogerme. Pude ver a Riku corriendo hacia nosotros, con la mirada asombrada y llena de miedo, ese miedo que me había envuelto al pensar que no volvería a verla... que no volvería a verle tampoco a él...
Estaba dispuesto a todo, yo no entendía nada, pero el histerismo y el terror se apoderaron de mi. No dejaba de patalear, de gritar, de forcejear... no podía permitir que consiguiera lo que quería ¡¿por qué a mi?! él quería hacerme suya... por... por una venganza... y Dark... él no aparecía como tanto esperaba... nunca apareció... y cuando creí que todo estaba perdido, que aunque no quisiera, fuera a ser suya, vi a...
-¡¿Satoshi?!-
-...Disculpame y vete...-dijo él mientras se daba la vuelta y quedaba contra la pared.
-¿Pe-pero...tú... qué...?- dije con tono nervioso, enredándome en mis pensamientos.
-No puedo explicarte nada ahora... ¡¡¡¡¡vete!!!!

Salí corriendo de allí agarrándome el vestido rasgado, con los ojos llenos de lágrimas, asustada, horrorizada, desesperada...

Llegué a casa, y me desplomé sobre mi cama, ahora solo podía llorar... llorar por todo lo ocurrido... sentía tanta... impotencia... tanta confusión... Satoshi era... ¿el Dark blanco? así como Daisuke era Dark, ¿Satoshi era ese monstruo?
Continuaba llorando, no podía parar... no podía dejar de sentirme... sucia, pisoteada, humillada...
De pronto la puerta se abrió de un golpe, y alguien entró.
-¡Risa!-exclamó la persona que había entrado, Riku.- ¡¡¡Risa!!
Ella se acercó a mi corriendo, me abrazó fuerte y aparentaba no querer soltarme.
-¡¡¡Riku!!!- grité con emoción al verla, abrazándola también.
-Risa...-susurró.- ¿qué ha...?-
-Sa-toshi...- tartamudeé por el llanto mientras la miraba muy triste.
-¿Satoshi? ¿Hiwatari?-preguntó.-¿Qué pasa con él?
-Él... él es... ¡el Dark blanco!-
-Que él....-sus manos por un momento me soltaron, pero luego volvió a abrazarme fuerte.-
-Riku, ¡no podía creerlo! Satoshi no puede ser él... ¡no puede ser! ¡él no!- gritaba sin creer aún lo que decía.
-Tranquila...-me susurró Riku, mientras me hacía hacia ella y me acariciaba el pelo.
-Y... el Dark blanco... casi me... casi me...- repetí sin acabar la frase mientras me tocaba la piel con asco.
-Te...-luego Riku negó con la cabeza y me sujetó las manos.- Tranquila..-
-¡Ya no quiero nada Riku! ¡Dark no vino! ¡Dark no...!- exclamé con rabia y decepción.
Estaba segura de que él vendría, pero jamás apareció... jamás vino a socorrerme...
-Quizá... Quizá no podía oirte. Quizá......-
-¡Quizá se olvidó de todo! ¡Quizá huyó! ¡Quizá...!- suspiré- Riku.. déjame sola ¡por favor! No quiero ver a nadie...- musité volviendo a tumbarme en la cama boca abajo, con la almohada en la cara, mojándola entonces con mis lágrimas.
-Risa, no deberias estar tu sola...-
-Riku, déjame por favor... estaré bien...-
-Risa... De acuerdo.-asintió, luego se marchó pero dejó la puerta abierta.

Pasaron muchas horas, horas que estuve llorando... sintiendo que quería morirme... o tal vez desaparecer por un tiempo. No quería ver a nadie, no quería ver a nadie, me sentía... avergonzada...
Mi ventana se abrió en seco, y descubrí mi cara tapada con la alm ada. Entonces pude ver una sombra en el suelo... era...
-¡No te acerques!- grité colocándome rápidamente en pie mirándole.
Pero no era quien pensaba... esta vez si era él... Dark...
-Risa tranquila, soy yo, Dark. Me he enterado de lo que ha ocurrido, Daisuke me lo ha contado. ¡Ese maldito de Krad pagará caro lo que ha hecho!-
-Ya es... demasiado tarde...- espeté con la cabeza gacha. -Él casi me... y también me...- dije interrumpida por las lágrimas que comenzaban a caer por mis mejillas.
-Lo siento, no fui lo suficiente fuerte como para acabar con él, tuve suerte de que alguien me ayudara. Si no, seguro que ya habría desaparecido.-
Me giré dándole la espalda.
-Vete, no quiero ver a nadie, y mucho menos... a ti...-
Dark, aunque fuese distinto... aunque le quisiera con tanta intesidad... él me recordaba al otro... no podía evitarlo.
Entonces apareció Daisuke se le veía bastante preocupado.
-Risa-chan por favor escucha a Dark, después de luchar contra Krad desperté en casa gravemente herido.-
-Entiendo tu postura Daisuke... pero... después de enterarme de que... Satoshi... que él... es ese repugnante monstruo... y que... estuvo a punto de hacerme suya... yo...- me llevé una mano al pecho y agarré el colgante que llevaba, éste me lo había regalado Satoshi, hacía algún tiempo, por lo de los amigos invisibles.
-No, Hiwatari-kun luchó contra Krad para salvarnos, pero luego Krad pudo tomar control total de su cuerpo. El no te haría nada malo.-
-Lo supuse... él me ayudó a huir, me pidió que me marchara. Yo te llamé Dark... te llamé, ¡te grité!- exclamé en tono de reclamación mientras miraba a Daisuke. Sabía que Dark podía escucharme también.
-Dark no podía moverse, estábamos en cama inconscientes.-
-No Daisuke, déjame hablar a mí con ella, le fallé, no pude protegerla- dijo con la cabeza cabija.
Fuí hasta donde se encontraba Daisuke, y, aunque dudé en un principio, luego le abracé con fuerza, y pude notar como volvía a ser Dark.
-Salvaré a Satoshi, os lo prometo a ti y a Daisuke. Acabaré con Krad, no voy a dejar que alas negras salga y os haga daño a todos. -
-Dark...- susurré algo sonrojada, y molesta aún. -Cuídate tú también, no quiero que... te pase nada.- cotinué diciendo con la mirada baja, ahora más sonrojada.
-Quiero darte algo, si te ocurre algo esto te protegerá – dijo mientras sacaba una pluma negra.
-Siempre han gustado las plumas negras... gracias Dark- dije intentando sonreir.
-Cuando la tengas en tu mano creará una pequeña barrera que no dejara acercarse ni a Krad ni a mí.-
-Entonces ahora no la necesito...- dije colocándola sobre mi cama, sin dejar de abrazarle.
-Será mejor que volvamos, quiero buscar alguna forma para poder sellar el poder de alas negras.-
-Entiendo...- dije apartándome de él dando un paso hacia atrás. -Gracias por... haber venido.-
-Me siento culpable por lo que te ha hecho Krad. No me gusta pensar que te han hecho llorar por mi culpa.- dijo antes de extender sus alas, y salir volando.
Sin querer, volví a llorar, pero esta vez con una pequeña sonrisa en los labios... yo le... le importaba a Dark...

*OUT* Post con ayuda de super Riku, y super Dark! XD y super Daisuke como no! muxas gracias!!! *-* os kero, que interesante esta la historia, me encanta!! seguid seguid *o* *OUT*



Yuna vislumbró la oscuridad en medio de la luz a las... 10:52 p. m.