Daisuke Niwa es un chico aparentemente normal y
corriente, pero en realidad se trata de un Niwa, y ha heredado la maldición
genética de su familia, por lo cual, después de su cumpleaños número 14, su
"gen de amor" se activa: siempre que Daisuke experimenta sensaciones de amor
o intimidad, se convierte en el legendario ladrón Dark. Daisuke es un chico
enamoradizo y bondadoso, que no tendrá reparos en ayudar a quien se lo
necesite. Ahora que Dark "ha muerto" sigue una vida normal junto a su
doncella divina; Riku.
Dark
Mousy es un ladrón de obras de arte, que se reencarna en Daisuke Niwa. Dark
parece un mujeriego sin sentimientos al que no le importa nadie, pero
en realidad es un bonachón que termina cogiéndole
especial cariño a Daisuke, y llega a nombrar a su gran y único amor, Rika,
la abuela de las Harada.
Es la
hermana mayor de Risa Harada. Es una chica muy inteligente y amable con todo
el mundo, además sabe cocinar muy bien y es una gran deportista. Al
principio, parecía no estar interesada por ningún chico, pero finalmente
termina enamorándose de Daisuke Niwa, y empezando una relación sentimental
con él muy bonita.
Risa es
la más pequeña de las gemelas Harada. Actualmente existe una intimidad sutil
entre ella y Satoshi Hiwatari, aunque ella todavía ama a Dark. Aunque al
principio Risa es un poco superficial y risueña, se convierte en una
muchacha más adulta, más fuerte e inteligente, ya que su amor inicialmente
vacío por Dark aumenta.
Satoshi Hiwatari es el compañero de clase de
Daisuke. Era bastante antisocial, y serio, pero después de lo ocurrido con
Krad y Dark, ha cambiado, sigue siendo el mismo de siempre pero más amable,
y sociable. Parece sentir algo por Risa aunque no está muy definido, es el
mejor amigo de Daisuke, y sigue destacando por su notable inteligencia.
Krad
es la otra mitad de Dark, juntos son uno, la luz y la oscuridad. Pese a su
amable apariencia, en el fondo es como un demonio y no le importa matar a
cualquiera que se cruce en su camino.
Al igual que Dark en Daisuke, Krad se reencarna en Satoshi.
23.7.08
Estaba en el cuarto que me habían encomendado en la casa de Daisuke. Mis heridas ya estaban curadas, al menos las físicas. Sin embargo, estaba tendida en la cama boca abajo, con los ojos cerrados fuertemente.
No paraba de recordar lo que él me había hecho. Sus ojos no se me borraban de la mente. Cerraba los ojos y ahí los veía… en lo más oscuro de mi mente. Mi cuerpo estaba completamente estremecido, aparentaba recordar por sí mismo lo que había sucedido.
-Te odio… Krad.-Mascullé.
Comencé a llorar.
Poco a poco me quedé dormida. Me vi en un lugar extraño, apartado, solitario, frío… Estaba sola y a medida que miraba a mi alrededor, no veía nada ni a nadie. Sin embargo, de pronto Krad apareció frente a mi.
Retrocedí, pues temía que hiciese daño otra vez. Pero no se movió. Dejó sus ojos clavados en mi, como si me conociese de algo que yo desconocía, tras eso se aproximó levemente. Iba algo diferente. Tenía el pelo corto, vestía de una manera un tanto antigua y entonces extendió su brazo derecho. Acarició mi rostro y en ese momento… desperté.
No había sentido ira ni asco cuando me tocó. Sin embargo, al recordar el sueño enterré mi cabeza en la almohada y chillé. Apenas se oía. No podía perdonarme mi reacción en aquel sueño...
-Risa…-susurré.- No estoy nada bien… creo que deliro…